Nuestra historia

Hay nombres que llevan en su interior una historia, y Pons es uno de ellos. Un nombre que, desde hace décadas, está ligado a la joyería, la artesanía y la belleza de las cosas hechas a mano. Así es como nace Pons Joiers, una casa que hoy es ya la tercera generación dedicada a transformar metales y piedras preciosas en piezas únicas.

Fuego que crea, valores que nos definen

– Carles Pons

La historia comienza en 1968, cuando Soledad y el Ildefonso recorrían pueblos y ciudades con una maleta llena de joyas. Iban de puerta en puerta, ofreciéndolas con la calidez y confianza de quien sabe que una joya es más que un objeto: es un recuerdo que acompaña toda la vida.

Su único hijo, Miquel Pons, creció con ese espíritu y decidió aprender el oficio. Con el tiempo, abrió su propia Joyería-taller en Manresa, junto a su esposa, Marcia Viñeglas. Él, creando diseños artesanales y personalizados; ella, encontrando el cliente ideal para cada prenda.

Desde los primeros días, Miquel tuvo a su lado a su primo Miguel Ángel, a quien él mismo había enseñado el oficio. Aún hoy, Miguel Ángel sigue formando parte de Pons Joiers, manteniendo viva la tradición y la calidad que nos define.

La historia continúa

En Pons Joiers no sólo creamos joyas nuevas, también restituimos la belleza de las que parecían perdidas. Restauramos y reparamos piezas con el mismo cuidado con el que fueron creadas, devolviéndoles su historia y significado.

Los hijos de Miquel y Marcia, Patricia y Carles Pons, han crecido entre piedras preciosas, polvo de oro e historias de clientes. Ahora es Carlos quien toma el relevo al frente de Pons Joiers, con Patricia todavía implicada, asegurando que este legado familiar siga creciendo.

Y así, seguimos aquí, creando, reparando y dando vida a joyas que cuentan historias -como la nuestra. Fieles a nuestro sello: Compromiso y respeto.